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La cultura de paz

La cultura de paz

pajaros en una manifestación por lapaz

Son numerosos los/as autores, estudiosos/as y organismos que emplean hoy en día el término Cultura de Paz. La literatura que el concepto ha generado es ya inmensa y sin embargo es necesario acotar su definición inicial. Para ello, son dos las fuentes a considerar, por una parte el trabajo de Adams, D. (1995) y, por otra, la amplia elaboración del término que realiza Naciones Unidas.

 

El primer foro internacional sobre Cultura de Paz, que tuvo lugar en El Salvador, entre el 16 y 18 de Febrero de 1994 (First International Forum on the Culture of Peace), concluye lo siguiente:

 

a) el objetivo de la cultura de paz es asegurar que los conflictos, inherentes a la relación humana, sean resueltos de manera no violenta;

 

b) la paz y los derechos humanos son inseparables y tienen que ver con todo el mundo;

 

c) la construcción de una cultura de paz es una tarea multidimensional que requiere la participación de gente a todos los niveles;

 

d) una cultura de paz debería contribuir al fortalecimiento del proceso democrático;

 

e) la implantación de un proyecto de cultura de paz requiere una movilización profunda de la comunicación y de la educación, tanto formal como informal;

 

f) una cultura de paz requiere el aprendizaje y uso de técnicas nuevas para el manejo y resolución pacífica de los conflictos;

 

g) una cultura de paz debería ser elaborada dentro de un proceso de desarrollo humano sostenible, endógeno, e igualitario; no puede ser impuesto desde el exterior.

 

Así pues, una Cultura de Paz consiste en unos valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida basados en la no violencia, el respeto a los derechos humanos, el entendimiento intercultural, la tolerancia y la solidaridad, el libre acceso y flujo de la información, así como el fortalecimiento y participación plena de la mujer (Adams, 1995).

 

La cultura de paz es, en definitiva, una cultura de armonía social fundada en los principios de libertad, justicia y democracia, de tolerancia y solidaridad que rechaza la violencia; procura prevenir las causas de los conflictos en sus raíces y dar solución a los problemas mediante el diálogo y la negociación, garantizando a las personas el pleno ejercicio de todos los derechos y los medios para participar plenamente en el desarrollo de su sociedad. En síntesis, es la cultura fundada en el respeto al derecho humano a la paz.

 

Como dijo Federico Mayor Zaragoza en las V Jornadas Internacionales de Cultura y Paz de Gernika: "La transición de una cultura de guerra a una cultura de paz quiere decir transición de las sociedades en las que el poder es garante de la seguridad a una sociedad que respalda pautas de comportamiento que tratan los desacuerdos y conflictos sin el recurso a la violencia. Esto significa una cultura de democracia que alienta y promueve la participación ciudadana, tanto en cuestiones nacionales, como internacionales; que reemplaza una autoridad jerárquica dominada por hombres por una igualdad entre hombres y mujeres en todos los niveles y define al poder como cooperación. Construye la "paz en las mentes de los hombres y mujeres enlazando las personas en redes globales de intereses compartidos y comunidades locales con la internacional".

 

De manera creciente se reconoce que podemos y debemos, transformar los valores, actitudes y comportamientos de la sociedad para pasar de la cultura de guerra dominante a una nueva y evolucionada cultura de paz. Esta transformación requiere la adquisición de nuevos valores, actitudes y comportamientos, es una tarea que implica a profesores, a los creadores de opinión, a los y las líderes políticos, etc.

 

Aunque sus principios fundamentales son claros, la cultura de paz es un concepto complejo que está desarrollándose y creciendo en nuestros días, como resultado de la práctica. La cultura de guerra ha impregnado cada uno de los aspectos de nuestras vidas, incluso en modos que no podemos ni imaginar. Del mismo modo, una cultura de paz transformará todos los rasgos del comportamiento humano, tanto a nivel individual como institucional, en formas que hoy en día son imprevisibles (Adams, 1995).

 

Una cultura de paz no puede ser impuesta desde el exterior. Es un proceso que surge a partir de las creencias y comportamientos de los individuos mismos, y se desarrolla de manera diferente en cada país y región, dependiendo de su historia, cultura y tradición. Sobre estas mismas bases conceptuales se elabora el desarrollo de la noción de Cultura de Paz que las Naciones Unidas en su Resolución 53/243, aprobada en Asamblea General el 6 de Octubre de 1999, realizan:

 

“Una cultura de paz es un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida basados en (entre otros):

 

a) El respeto a la vida, el fin de la violencia y la promoción y la práctica de la no violencia por medio de la educación, el diálogo y la cooperación;

 

d) El compromiso con el arreglo pacífico de los conflictos;

 

i) La adhesión a los principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural, diálogo y entendimiento a todos los niveles de la sociedad y entre las naciones;”

 

Considera, además, en su artículo tercero que:

 

“El desarrollo pleno de una cultura de paz está integralmente vinculado a:

 

La posibilidad de que todas las personas a todos los niveles desarrollen aptitudes para el diálogo, la negociación, la formación de consenso y la solución pacífica de controversias;”

 

Y señala como responsables de este proceso de construcción a:

 

Artículo 5: “Los gobiernos tienen una función primordial en la promoción y el fortalecimiento de una cultura de paz.

 

Artículo 6: “La sociedad civil ha de comprometerse plenamente en el desarrollo total de una cultura de paz.”

 

Artículo 7: “El papel informativo y educativo de los medios de difusión contribuye a promover una cultura de paz.”

 

Artículo 8:”Desempeñan una función clave en la promoción de una cultura de paz los padres, los maestros, los políticos, los periodistas, los órganos y grupos religiosos, los intelectuales, quienes realizan actividades científicas, filosóficas, creativas y artísticas, los trabajadores sanitarios y de actividades humanitarias, los trabajadores sociales, quienes ejercen funciones directivas en diversos niveles, así como las organizaciones no gubernamentales.”

 

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